ensayo: el teatro del pueblo y el movimiento del teatro independiente

EL TEATRO DEL PUEBLO Y EL MOVIMIENTO DE TEATRO INDEPENDIENTE EN ARGENTINA

 

Por

 

HECTOR OLIBONI

 

Según investigaciones realizadas por la mayoría de los  historiadores teatrales argentinos, el Teatro del Pueblo fue fundado en noviembre de 1930 de la mano del escritor   Leónidas Barletta, hecho que fue la piedra fundamental de  lo que después se denominó el movimiento del teatro independiente, concretado  primero en Buenos Aires, y que luego se extendió a todo el país, a la República del Uruguay,  y a otras naciones de la región

 Antes de continuar con la historia de la trayectoria del Teatro del Pueblo y del movimiento de teatro independiente, hagamos un pequeño paréntesis para explicar quién fue  Leónidas Barletta..  Su personalidad resulta clave a la hora de analizar la historia cultural argentina del siglo pasado. Fue escritor, periodista, director de teatro y dramaturgo. Integró y fue figura central dentro del denominado grupo Boedo, que fundó conjuntamente con Elías Castelnuovo,  Alvaro Yunque, González Tuñon  y Roberto Mariani,  que se enfrentó decididamente con el   grupo Florida  integrado por Jorge Luis Borges y Oliverio Girondo, entre otros.  Barletta discutió con pasión  "la tendencia renovadora de lo estético", bandera del grupo de Florida. Para los  de Boedo la literatura no era un fin en sí misma, sino "un instrumento del intelecto para los objetivos de renovación estética y humana". "Ellos querían – recordó Barletta en algún momento-  la revolución del arte. Nosotros queríamos el arte para la revolución".   Barletta ejerció durante varios años la presidencia de la Sociedad Argentina de Escritores. El 1852 fundó   “Propósitos”, un semanario que ejerció una gran influencia en el ambiente político, cultural y social de la Argentina de mitad del siglo pasado. Su ideología progresista lo hizo rechazar todos los golpes militares de la Argentina.  Estuvo también en contra del pedido de EE UU para que Argentina interviniera en la guerra de Vietnam. Estas posiciones y otras similares,  llevaron a que el periódico, y el propio Barleta, fueran perseguidos, clausurados y  censurados  en diversas ocasiones. “Propósitos”  llegó a tener una tirada mayor a los 100.000 ejemplares y se descontinuó en 1975, año del fallecimiento de su fundador. 

Volviendo al Teatro del Pueblo podemos decir, sintéticamente, que los motivos de su fundación hay que buscarlas en el descontento que había entre algunos intelectuales y amantes del teatro, contra la excesiva mercantilización  de la escena comercial argentina en esa época. Se comenta como una anécdota risueña que en el momento de su nacimiento, en la calle Corrientes al 400,   Barletta hizo colocar a la entrada de la sala  una campana que hacía sonar  antes de las funciones. llamando la atención del público que transitaba por el lugar para que entrara a ver la obra que se estaba por representar. Esta situación llevó a reacciones encontradas entre los transeúntes. Algunos se sintieron atraídos por el llamado de la campana, y otros se mostraron molestos y contrariados, llegando los más exaltados a hacer denuncias en la policía por “ruidos molestos”. Por este motivo el historiador Raúl Larra llamó  a Barletta “el hombre de la campana”.  Al pasar, podemos señalar que la famosa campana todavía está presente  en la entrada de la sala mayor del Teatro del Pueblo, como recuerdo y homenaje a su fundador.

Posteriormente a 1930  se fueron concretando la apertura de varios grupos y salas que conformaron el principio de lo que después fue el movimiento de teatro independiente, un hito fundamental cuando se estudia la historia y la trayectoria del teatro argentino y también el de varios países limítrofes. . En 1932 surgió el Teatro IFT, que todavía existe, en 1937 el Teatro La Cortina, en 1939 Teatro Libre y La Máscara. De ahí en adelante se fundaron enorme cantidad de lugares, salas y grupos que siguieron el itinerario de Barletta.

Lo  mejor de la actividad creativa y artística del Teatro del Pueblo se desarrolló  desde su fundación hasta el año 1943. Precisamente el momento en que se trasladó, obligadamente, a su  actual ubicación en  la Av. Roque Sáenz Peña  943. Con anterioridad había deambulado por varios sitios oficiales que le cedía gratuitamente la Municipalidad de Buenos Aires. En 1937 ocupó el predio de la Avenida Corrientes 1530, de donde fue expulsado en 1943 porque  allí se decidió levantar  el imponente complejo del Teatro Municipal San Martín.

Como dijimos la actividad del teatro del Pueblo  tuvo su período más fructífero entre 1937 y 1943, con un repertorio universal basado en estrenos de obras de autores nacionales como Roberto Arlt (Saverio el cruel; 300 millones; La isla desierta), Raúl González Tuñón (El descosido; La cueva caliente), Álvaro Yunque (La muerte es hermosa y blanca; Los cínicos) y Nicolás Olivari (Un auxilio en la 34). Roberto Arlt fue una figura emblemática del Teatro del Pueblo. Allí se estrenaron casi todas sus obras y fue el dramaturgo esencial de la época dorada de la sala. Se comenta que Arlt, gran narrador, uno de los más grandes de la historia de la literatura argentina, fue al Teatro del Pueblo a hacer una entrevista para un diario.  Su primera impresión no fue buena. Sin embargo con el correr del tiempo Barletta lo convenció que escribiera teatro. Tuvo éxito y desde ese entonces Arlt  estrenó casi todas sus obras en el Teatro del Pueblo y, paradójicamente, cuando empezó a escribir teatro, dejó para siempre de hacerlo para la narrativa.

La década del 40 se caracterizó por la declinación de la actividad del Teatro del Pueblo en cuanto a innovación y a calidad, pero al mismo tiempo significó la afirmación del teatro independiente. Se fundaron nuevas salas y grupos como por ejemplo La Máscara y  Juan B. Justo.  Y dramaturgos  surgidos de los propios grupos como Andrés Lizarraga (Tres jueces para un largo silencio; Alto Perú), Agustín Cuzzani (Una libra de carne; El entroforward murió al amanecer) o Aurelio Ferreti (Fidela) estrenaron sus primeras obras. En el teatro independiente nadie era estrella ni divo. Alternaban la interpretación de obras nacionales y extranjeras con el barrido de la sala, el armado de la escenografía y, el reparto de volantes.

El motivo del estancamiento en la actividad artística del Teatro del Pueblo se debió a varios motivos. Quizá el más importante fue  la tenaz y rígida voluntad de su fundador por  seguir siempre los principios ideológicos que lo llevaron  a su fundación, a la falta de renovación de su repertorio y, sobre todo,  a un desinterés en la capacitación  profesional,  que sí encararon los demás grupos surgidos en la década del 40 y del 50.

Una segunda etapa del teatro independiente le agregó al entusiasmo y la voluntad de la primera época el afán de capacitación en el estudio, en la formación de actores, directores y dramaturgos. Los nuevos grupos que surgieron en esa época:  El Teatro Popular Fray Mocho, dirigido por Oscar Ferrigno, Nuevo Teatro, conducido por Alejandra Boero y Pedro Asquini, Los Independientes, fundado por Onofre Lovero, y el Galpón, en la República Oriental del Uruguay,  entre otros,  lograron una enorme difusión del movimiento, no solo en la ciudad de Buenos Aires sino también en  muchas ciudades del interior del país.

Los 60 fueron años de cambio y de cuestionamientos sociales, éticos y estéticos, y  produjeron una renovación en la escritura teatral y en la puesta en escena, que se dividieron en tres sectores,  mas o menos diferenciados. El teatro de vanguardia, que comenzó sobre todo en el Instituto Di Tella con producciones de Eduardo Pavlovsky (Espera trágica, El señor Galíndez) y Griselda Gambaro (El campo, El desatino). El segundo grupo podríamos denominarlo como el del teatro social,  representado  fundamentalmente  por Ricardo Halac (Soledad para cuatro), Roberto Cossa (Nuestro fin de semana) y Germán Rozenmacher  (Requiem  para un viernes a  la noche), y por último, un intento de renovación del grotesco criollo intentado por Ricardo Talesnik (La fiaca),  Julio Mauricio (La Valija) y el propio Cossa (La Nona)

 

El teatro independiente argentino instauró  una nueva modalidad de hacer y conceptualizar el teatro. Que en la práctica significó cambios profundos en materia de poéticas, formas de organización grupal, vínculos de gestión con el público, militancia política y teorías estéticas propias. Propuso una tarea artística basada en la asociación grupal, el rechazo al excesivo mercantilismo reinante y  la posibilidad que todas las clases sociales tuvieran acceso al teatro.  Promocionó a los nuevos  dramaturgos, directores y actores que después conformaron lo más importante de la escena teatral argentina .Tuvo un desarrollo orgánico entre 1930 y hasta, aproximadamente, 1970, pero proyectó un fuerte legado en el teatro argentino de las décadas siguientes y  que llega hasta la actualidad. El Teatro del Pueblo, alentado por Barletta, a partir de una apropiación nacional de algunas de las propuestas del Teatro del Pueblo de Romain Rolland, fue el grupo inicial y el motor que impulsó todo el movimiento.

 

En la década del 70 el  teatro independiente comenzó su declinación  signada sobre todo por la feroz represión iniciada por la revolución genocida iniciada en 1976, liderada por el general Jorge Videla. Un revolución de ideología nazi-fascista, que provocó el asesinato y desaparición de más de 30.000 personas, la tortura y persecución de muchísimos dirigentes políticos, sindicales, sociales, científicos y culturales. Y, como objetivos secundarios,  la destrucción de la economía nacional,  de  lo más importante de la cultura, le intelectualidad y la ciencia del país. El teatro independiente también, por supuesto, se vio afectado por este cataclismo vandálico y demencial, y tuvo que retirarse a trabajar en forma clandestina y oculta en  lugares alejados, pequeños.   Tratando de pasar desapercibido, sin dejar por eso de intentar expresarse. En 1981 en un acto de maravillosa rebeldía,  que fue el primero que tuvo la cultura argentina en contra de la dictadura, varios integrantes del antiguo movimiento crearon ese fenómeno único que se llamó Teatro Abierto, que resultó un desafío directo a la censura y a la persecución. Este acontecimiento por su importancia, amerita por si mismo una nota aparte que relate la  experiencia, que se extendió durante varios años, hasta el advenimiento de la democracia.

 

La primera etapa del Teatro del Pueblo  se detuvo alrededor de 1975 cuando se produjo el fallecimiento de su fundador. La sala pasó a ser un centro de exposiciones plásticas. Hasta 1987, cuando un grupo de artistas, que también participaron de Teatro Abierto, la tomaron en sus manos y reiniciaron la actividad teatral con el nombre de Teatro de la Campana, en homenaje por supuesto a Barletta, ya que no se le pudo poner su nombre original por una cuestión legal.  Se desarrolló un trabajo continuo pero desparejo hasta 1996. Ese año el  Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, una institución que agrupa a varios bancos cooperativos, compra las “paredes”, y en cooperación con  la Fundación Somigliana, que se hizo  cargo de la dirección artística, técnica y ejecutiva de la sala, vuelve abrir sus puertas con el ya recuperado nombre de Teatro del Pueblo. Desde el momento de su reapertura, la sala se encuentra totalmente destinada a la puesta en escena  de obras de autor nacional  Desde 1996 hasta la fecha se han ofrecido 153 espectáculos, todos de dramaturgos argentinos  que encuentran en esa sala su lugar ideal. Las obras fueron de autores de distintas generaciones y tendencias estéticas, sin censura previa ni discriminación de ningún tipo. Está abierta a  los proyectos de cualquier autor, siempre que su obra tenga las condiciones de calidad que la sala requiere.

Los integrantes de el Fundación Somigliana somos todos dramaturgos. En el momento del relanzamiento la conformaban  Roberto Tito Cossa, Eduardo Rovner, Bernardo Carey, Carlos País, Marta Degracia  y Roberto Perinelli. En la actualidad,  Rovner se retiró de la Fundación,  Carlos País falleció en el 2009, y  desde hace ocho años yo pasé a integrarla. La Somigliana, Somi como se la denomina en el ambiente teatral, es  la que se ocupa de la dirección del teatro, y la que elige y establece la programación de la sala. Teresa Tackiw  es la administradora y la que maneja un grupo importante de colaboradores.

El Teatro del Pueblo  integra  en este momento un circuito independiente conformado por más de 180 salas en la ciudad de Buenos Aires. Los teatros están instalados en espacios absolutamente diversos, destinados originalmente a otros destinos,  y que se transformaron para albergan las iniciativas y los proyectos  de los artistas independientes. Este circuito, heredero directo del movimiento del teatro independiente, en los últimos años desarrolló una actividad impresionante. En la actualidad se están ofreciendo  semanalmente más de 300 espectáculos,  convirtiéndose en un fenómeno casi único a nivel mundial 

El Teatro del Pueblo fue en 1930 el iniciador y el inspirador ideológico del movimiento, y su importancia se va acrecentando con el paso de los años. Por supuesto durante estos 81 años hubo cambios profundos en las tendencias estéticas y  en las distintas  generaciones de artistas. Asimismo la incorporación permanente de nuevas tecnologías y  la actualidad del mundo y la sociedad,  diferencian este  momento del que Barletta eligió para iniciar su gesta. Sería bueno,  sin embargo, no olvidar la historia y mantener en la memoria a aquellos que con su talento y con su esfuerzo abonaron el camino para los que lo siguieron.

 

Héctor Oliboni es dramaturgo, director, pedagogo e investigador teatral. Integra la Fundación Somiglina y el  Movimiento de Apoyo al Teatro (MATE). Ha estrenado y dirigido obras en varios países además de la Argentina. Tiene premios obtenidos a nivel nacional e internacional

 

Bibliografía:

Breve historia del Movimiento de Teatro Independiente-  (ARTEI)

Breve historia del Teatro del Pueblo - Camila Mansilla    

Leónidas Barletta, hombre de teatro-. Luis Ordaz

Teatro del Pueblo Una utopía concretada. - Osvaldo Pellettieri

Roberto Arlt fundador del teatro independiente -Spyridon Mavridis

La política del teatro independiente –Federico Poleri

Historia del Teatro en el Río de la Plata – Luis Ordaz